Un ‘tatoo’ del viejo Casimiro

Una y mil veces me he prometido a lo largo de mi vida que jamás me tatuaría absolutamente nada. Sin embargo, por esas cosas de la vida, mi hijo Ricardo José se hizo tatuador y tanto le dio hasta que me convenció de hacerme un ‘tatoo’ pequeñito.

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Escogí la parte interior de mi antebrazo derecho para su ubicación y como tema un personaje que me acompaña desde 1981, es decir el viejo Casimiro. Con él y sus “consejas y consejos” retorné al periodismo que había dejado aparcado en 1973 para dedicarme a la administración y a los Recursos Humanos en una empresa italiana. Juntos pudimos expresar ‘nuestra’  opinión en todos los rincones de Venezuela sumando más de mil crónicas que veían la luz a diario. El viejo Casimiro me acompañó posteriormente en Madrid durante siete años a través de diversos medios de comunicación escrita y oral.
Actualmente, ninguneado en mi catalana ciudad natal, por mi formación sudamericana y sentirme español, este anciano al que con los años he igualado en edad, es pieza clave en mi web y blogs informativos de Terrassa en la Mira, así como lo fue durante años en la web Notimundo.

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