Entre cucarachas, quitacallos y políticos, la TV española te ofrece el vómito como postre

calloSuelo comer y cenar en la mesa, a su horario y en familia, como Dios manda. Para el desayuno por eso de la jubilación todo es más flexible y la merienda se ha convertido en algo ocasional y sin horario definido. Sin embargo,el orden establecido hace aguas cuando todo el mundo en casa sale y yo me quedo solo.

Hoy ha sido una de esas jornadas y como no tenía más compañía que el gato y el perro, aparte de prepararme un par de hamburguesas al mediodía, con ensalada y patatas fritas, mucho ketchup y poca mayonesa y cero sal, como ordena imperativamente mi severo cardiólogo cada vez que lo visito, opté por comer en la sala frente a la tele y a las tres de la tarde.

Me comí la primera hamburguesa paralelamente a una poco adecuada publicidad de productos “matacucarachas”, que comienza comparando el efecto zapato que tienen algunos de esos insecticidas y el genocida que tienen los buenos y entre pan, carne, queso, mayonesa y ketchups que engullía inocentemente, veía montones de estos blatodeos agitando desesperados sus extremidades ahogados por los efectos fulminantes del producto promocionado.

Con un sutil y elegante eructo, engañé las náuseas.

Acto seguido, dos cuñas más tarde y cuando comenzaba a dar buena cuenta de la segunda hamburguesa, se inició acompañada de música alegre y pachanguera, la publicidad de un milagroso producto que te elimina raspándolos, los callos. Es una especie de rallo eléctrico que te lo pasas por los pies y elimina los callos como lonchas de jamón, aunque con aspecto de queso parmesano y como queso parmesano rallado se aloja en un recipiente que los anunciadores se encargan de enseñar lo más gráficamente posible.

Un eructo menos sutil y para nada elegante, contuvo los alimentos aún no digeridos que el bulbo raquídeo quiso devolver vanamente desde el estómago.

Terminada la publicidad pensé que definitivamente podría comer el yogurt natural endulzado con azúcar de caña que me había reservado para el postre, pero comenzaron las noticias y como si el jefe de redacción del canal fuese un sádico pervertido, el malvado puso una seguidilla de imágenes de Mariano Rajoy, Artur Mas y Alfredo Pérez Rubalcaba que no me dieron tiempo a engañar con un viento oral al estómago y eché la pota completa sobre la mesita del salón y el yogurt no probado,

Con esta situación, he comprendido las constantes advertencias de mi médico de cabecera de que si quería ver las noticias debía hacerlo en riguroso ayuno. Y así había sido hasta ahora, porque cuando me siento ante la tele a sabiendas que tendré que ver a los ignorantes caraduras que dirigen los destinos de España y sus regiones, no lo hago por masoquismo, lo hago porque ante su presencia me siento inteligente, muy inteligente… un genio.

Como cuando un mileurista se va a vivir a un barrio marginal para sentirse rico entre los pobres.

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