Un día también tuve 20 años


El domingo estaba llegando a su fin con esas pinceladas de aburrimiento que caracterizan al último día de la semana, pero a diferencia de otros, en lugar de ofrecer series o películas, casi la mitad de los doscientos y pico canales de la tele hablaron y enseñaron cosas, más que de Belén Esteban, del senil Joseph Ratzinger, que vino a consagrar la inconclusa Basílica de la Sagrada Familia, un icono  de Barcelona con sus largas torres e infaltables grúas, y además, a dejar claro con el ejemplo que su Iglesia no es la de aquel Cristo de los pobres que dio su vida por nuestros pecados, sino la del poder y la riqueza, únicos estamentos que compartieron de tú a tú con el primado de Roma. Hecha ya la crítica inherente a mi forma de ser y que tal vez no viniera al caso en este rincón, (pero ahí la dejo), continuo:

En este domingo, permítaseme añadir que era el 7 de noviembre del 2010, tan aburrido y solamente matizado por el 1-3 del Barça sobre el Getafe partido del que vi, por despiste, solamente la segunda parte, mi amiga entrañable y de muchos años, Pamela Garretón, me etiquetó en una foto del Facebook, que me llegó al alma. En ella, como podeis ver, aparezco espalda con espalda, con su hermana Sandra. amiga íntima y compañera de facultad y de radio.

A las mellizas Sandra y a Olga las he mencionado en más de una oportunidad en este blog y justamente por mencionarlas, fue que mi querida Pamelita, su hermana menor,y su sobrina Constanza, hija de Sandra, me localizaron, tendiendo un puente entre el pasado y el presente, con visos de futuro, 38 años después de haber perdido el contacto (léase “38 años después” y “Después de 38 años“).

Ya la historia, como digo, la he contado anteriormente y quienes la conozcan comprenderán por qué esta foto es algo así como un poema, como una suave melodía, como una canción a la amistad.

Esta imagen es la única que ahora tengo de aquella época, creo que de 1970, con una de aquellas hermanas adorables y un testimonio de esos cortos pero intensos cuatro años de férrea amistad.

En el camino trazado a través de miles de kilómetros recorridos por el mundo, he ido perdiendo gráficas testimoniales, aunque he recuperado algunas pocas de ellas a través de mi sobrina María Alejandra Salvador, de mi amigo Jaime Hales y ahora de Pamelita.

De aquellas fotos extraviadas, hay una en la que estoy con Olga Garretón junto a mi fiel perro Duque. En otras dos, Sandra, Olga y yo, fuimos captados en una, en un estudio de Radio Cooperativa conduciendo nuestro exitoso programa “Fogata Juvenil” y en la otra en el auditorio de la misma emisora en uno de las ediciones con grupos musicales en vivo. Sentados en la primera, y de pie frente al píublico en la segunda, estrenando una camisa multicolor que me encantaba y -no sé por qué tengo esa precisión del momento-, mientras promocionábamos a nuestro “esponsor”, Confecciones Germany.

Ya lo veis. Una pequeña fotografía en blanco y negro de hace cuarenta años, me ha llevado, aún con la emocionada y alegre sorpresa que se niega a tocar todavía a retirada, abrazando al corazón, a escribir estos pocos párrafos para dejar constancia que, al menos para mí, esta imagen del pasado guarda toda una historia de un tiempo  absolutamente inolvidable.

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2 comentarios en “Un día también tuve 20 años

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