El drama de los gays en los 60’s

Lo que voy a contarles, quizás sorprenda a los más jóvenes, no acostumbrados a ello, pero a muchos de más edad recordará el drama que era ser gay hasta hace muy poco.
Solamente narraré un anécdota que en absoluto era un hecho aislado en su momento. Era, por el contrario, un caso habitual.
Esto ocurrió en 1963.
En el verano austral de aquel año, la familia, padre, madrastra, abuela paterna y hermano, nos fuimos a El Quisco, un balneario chileno, donde la empresa que dirigía mi padre, tenía un amplio espacio con cabañas para el personal y sus familias.
Durante el día compartíamos el tiempo entre la playa y largas cabalgatas por los tupidos bosques que cubrían las montañas costeras y por la noche, uno de los empleados del Departamento de Personal que era el coordinador de las actividades, se encargaba de amenizar las tres fiestas paralelas en la posada principal, una para adultos, otra para jóvenes y otra más lúdica para nosotros, los niños. Este hombre, vamos a llamarle Pedro porque no recuerdo su nombre, no sé cómo se las arreglaba para ser el alma conjunta de las tres fiestas.
A Pedro lo adoraban las mujeres por su trato cariñoso, galante y delicado, Les caía bien a los hombres por su alegre capacidad de entretenimiento, a los jóvenes también porque se convertía en el adecuado consejero romántico y de ser necesario, en celestino, y de los niños, porque en los juegos, se convertía en uno más de nosotros, tal vez el más bullanguero.
Es más, mi hermano y yo quisimos utilizarlo para separar a mi padre de mi madrastra, para unirlo con su nueva y guapa secretaria, sin éxito, obviamente.
Al cabo de dos semanas de esparcimiento. regresamos todos a casa a seguir disfrutando de la libertad que nos concedía un mes y medio más de vacaciones estivales.
Todo comenzó a transcurrir normal en el entorno del barrio, con los partidos de fútbol, la piscina y las expediciones al cerro de Renca, hasta que dos semanas después de regresar de El Quisco, los padres de todo el grupo que había ido a la playa, nos comicaron a cada uno con aspecto sombrío que debíamos acudir a una hora determinada a la sala de reuniones de la fábrica.
Allí nos encontramos todos, los niños, jóvenes y esposas sin disimular nuestro curioso temor, y los padres, todos empleados de la fábrica con los semblantes más sombríos que  nadie pueda imaginar.
Mi padre fue el único que habló.
Nos preguntó, primero a los niños si no había ocurrido nada anormal en El Quisco. Uno, el José, que tenía siete años, contó que una noche se meó en la cama. Los niños nos reimos, hasta que una madre le dio un golpe en la cebeza al Patricio. El silencio volvió a dejar paso a la voz tenebrosa de mi padre.
Preguntó entonces a los jóvenes si entre ellos habían notado alguna cosa fuera de lo corriente… Entonces el Hugo y la María se miraron y se pusieron rojos y el padre de la María intentó avalanzarse sobre el Hugo quitando no sé qué de que lo mataría si la dejaba preñada, hasta que mi padre de un solo grito hizo que el orden retornara.
La tensión se agudizó cuando mi padre señaló un cuaderno con forro negro que había estado en todo momento sobre la mesa frente a él.
-Este, -explicó, -es el diario de vida de Pedro.
El aliento de los asistentes se contuvo.
-Y en él, este maricón asqueroso reconoce que tiene un novio.
Un murmullo se levantó en la sala. La sensación de rabiosa sorpresa, unida a la incredulidad de haber compartido palabras, sonrisas o juegos con el criminal, dio luego paso a una sensación de estar apestados, de que sobre cada uno caía el peso de la vergüenza.
El tema lo hablamos entre los chivales un par o tres de días, no más, y luego Pedro pasó a un olvido obligado por las costumbres al uso de la época.
Un año después supimos que Pedro, atormentado por su pecado, se fue al infierno tras quitarse la vida.
Sin embargo, seguro que no fue la sensación de pecado, sino el no tener trabajo, las penurias que eso conlleva, pasar de ser el alma admirada a escoria y que seguramente su pareja, o su amigo, le abandonó, antes o después que sus amigos, para no quedar al descubierto, fueron algunos de los aspectos que lo empujaron hacia la única meta posible.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s